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Ancla 2

La cultura del Chocolate que se forjo desde la época prehispánica, y continúo hasta ya entrado el siglo XX, es un fenómeno que se expandió por toda la región peninsular del sur de México. En el caso del Yucatán del siglo XVII tal como lo cuenta el doctor Justo Sierra O´Reilly - la vida diaria comenzaba con el desayuno (4 - 5 am )que consistía en una suculenta tasa o jícara de China llena “de aromático, humeante y espumoso chocolate, con algunos azafates de bizcochos, hojaldres, alfajores, turuletes, arepas, marquesotes y otras golosinas apetitosas […].”

 

La segunda taza de chocolate se tomaba a las 6 de la mañana al comenzar las actividades cotidianas, despues entre las 3 y 4 de la  tarde se tomaba la tercera taza de chocolate del día, después de una típica y merecida siesta, y para cerrar el día se cenaba entre las 7 y 8 de la noche, era común que después de la cena se tuvieran charlas familiares sentados en sillas afuera de las casas, se decía que nada era más saludable para que el estómago llene sus leyes fisiológicas  que una buena charla antes de acostarse a dormir, el promedio del consumo del chocolate de los yucatecos era de 4 tazas al día algo así como 1 litro al día.

Justo Sierra O'Reilly

 (1814-1861)

Fue un escritor, novelista, historiador y jurisconsulto mexicano, padre del educador Justo Sierra Méndez, del poeta Santiago y del político Manuel José. Nacido en el poblado de Tixcacaltuyub municipio de Yaxcabá, Yucatán.

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Escribió Obras como La hija del Judío que describe las costumbres en Yucatán como la del uso del chocolate como bebida nacional.

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Leer Novela 

Ancla 1
Ancla 3

El cacao se siguió  usando como moneda ya entrado el siglo XIX, tal como lo deja por escrito el explorador John L. Stephens cuando visito Yucatán entre 1841 – 1842.

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“Dividiese el medio, generalmente en veinte partes de a cinco granos cada una; pero el número aumenta o disminuye según la cantidad que hay del artículo en el mercado y su verdadero valor. Como los salarios del indio son cortos, y los artículos que compra son solamente los necesarios para la vida, que son muy baratos, estos granos de cacao, o partes fraccionales de un medio, forman la moneda más usual entre ellos.”

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Muchas familias en todo Yucatán solían hacer tablillas de chocolate para su propio consumo, era un arte de familia aprender a hacerlas, sobre todo las niñas solían ayudar a sus mamas a la corta edad de 10 años a moler y entablillar el chocolate por las madrugadas a la luz de las velas, habían recetas diversas según la región de la península, unas solían agregar almendras, canela, anís, galleta molidas, harina cocida, bizcochos, cacahuates, etc.

Ancla 4

John Lloyd Stephens 
(1805-1852)

Fue un explorador, escritor y diplomático estadounidense. Stephens participó destacadamente en la investigación de la civilización maya, escribio varios libros donde menciona el uso del cacao como moneda en Yucatán  en pleno siglo XIX.


*Incidentes de viaje en América Central, Chiapas y Yucatán, Vols. 1 y 2 (1841), traducido al español por Justo Sierra O'Reilly

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*Incidentes de viaje en Yucatán, Vols. 1 y 2 (1843)

Ancla 5

A mediados del siglo XIX con la industrialización y mecanización de las haciendas henequeneras empiezan a surgir fábricas de chocolates que importaban maquinaria y tecnologías europeas para adaptar a sus talleres, como la gran fábrica de chocolates el néctar de 1882, chocolates marca O de 1896,  la Marina, las Delicias, la Pureza, entre otras. Pero muchas adulteraciones comenzaron a proliferar por lo que las principales fabricas decidieron fusionarse bajo el nombre de la Gran  Fábrica Yucateca de Chocolates  y siguiendo la receta clásica y tradicional de los pueblos del oriente de Yucatán crearon una denominación de chocolate a la que llamaron Especial que solo se hacía con cacao tabasco y canela, sin ningún ingrediente extra que pueda adulterar su contenido, este denominación tomo mucho auge y fama que pronto muchas fábricas  y molinos de granos comenzaron a usar exclusivamente estos ingredientes, el problema recayó en que no tenían las proporción adecuada entre las cantidades de cacao y canela.

Ancla 6
hoclate especual (2)

La aportación del chocolate oriental a la Gran Fabrica Yucateca de Chocolates se produjo en un momento de declive del consumo del chocolate frente a la aparición de otras bebidas refrescantes, así como del novedoso café.

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Sabemos que 1879 el Sr. D. Juan Cervera estableció el primer cafetal en Campeche y fue el inicio del declive de la tradición del chocolate peninsular, porque la introducción del café fue tomando terreno y delegando el chocolate a sólo ocasiones especiales

 

El Chocolate Especial siempre ha tenido la receta del clásico chocolate de los pueblos del oriente de Yucatán, inclusive el autor Ermilo Abreu Gómez hace una alusión a su origen con el siguiente texto.

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“La abuela, doña Margarita, me trajo de Tizimín, cuando la guerra de los indios. De esto hace tantos años que casi no me acuerdo. Un tiempo viví en una casa grande, allí por el barrio de San Juan, junto al Arco. ¡Qué duro me hicieron trabajar! No tuve hora de reposo. Después, cuando se casó la niña Hortensia, me llevaron a otra casa que estaba por la Bajada del Castillo. La niña Hortensia murió y me dejaron olvidado en una alacena. ¡Dios mío, cuánto sufrí en aquel abandono! Me llené de polvo y de telarañas. ¡Qué asco me daban las cucarachas que corrían sobre mí! Por casualidad un día me descubrió la tía Gracita; me limpió, me lavó, y me dejó nuevecito y reluciente. Con el aseo me salieron los colores y en un santiamén recuperé algo de mi buen olor. Desde entonces estoy aquí. La criada Micaela, me trata bien. Antes de amanecer me saca de la alacena, me da los buenos días y me baña con agua fría. Yo correspondo a sus buenas maneras haciendo el chocolate lo mejor que puedo; de mi panza sale espeso y oloroso. Lo único que me molesta ¡los tiempos cambios! Es que ya nadie usa cacao de Tabasco, sino ese otro que llaman de Ceilán, que es amargo y seco, sin aroma y sin grasa. ¿Qué porquería! ¡Ni espuma hace”

Ancla 7

Clemencia Modesta Mena Durán nace el 15 de junio de 1894 en Sucilá, un pequeño pueblo del oriente de Yucatan. Clemencia fue de origen humilde su familia era campesina, trabajó duro y se rigió siempre con amabilidad y respeto.

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A la edad de 11 años, aprendió a elaborar el chocolate artesanal cuando ayudaba a su mama en las labores de la cocina y el molido del cacao, corría el año de 1906, cuando Clemencia Mena Durán ya conocía todo el proceso para hacer las tradicionales tablillas del chocolate de mesa de tipo oriental.

1894 Comienza nuestra historia 

Ancla 8

Se casó con Don José Pérez Mena originario de San Felipe (costa oriental), y se instalan en la prospera Villa de Espita, una pequeña población cuna de la cultura del oriente de Yucatán; procrean hijos y con el afán de bienestar se trasladan a la ciudad de Mérida.

1912

Se forma la primera generación

Don José Pérez Mena con su nieta Margarita Valdez, 1963 en Mérida, Yuc.

Ancla 9

Viven varios años en Mérida en la casa de la esquina de los dos soldados (calle 68 por 51), en pleno centro de Mérida, donde Doña Clemencia Mena continua haciendo sus deliciosas tablillas para consumo del hogar y su marido se dedica a trabajar en la estación de trenes.

1918

Primeros años en Mérida

Ancla 10

Inicios

Segunda Generación

Su hija Socorro Pérez Mena empieza estudiar con las monjas en el colegio de niñas teresianas con la madre Agueda y continua sus estudios en la escuela Nicolás Bravo, así empieza con sus clases de repostería,  naciendole el interés por aprender la receta de su madre para hacer chocolates y juntas se dedican a preparar tablillas, no paso mucho tiempo en que sus vecinos comenzaron a conocer este rico chocolate que doña Clemencia les vendía y en ocasiones les regalaba, muchas vecinas mandaban a sus hijas a comprar chocolate en la casa de los dos soldados.

Socorro Pérez Mena, en su infancia

Ancla 11

Luego la familia se traslada a Espita cuando los ferrocarrileros envían a su marido a trabajar a la estación de dicha población y se compran una quinta donde viven plácidamente pero un día tranquilo a la edad de 33 años de edad Doña Clemencia Mena fallece dejando su legado a su hija Socorro Pérez

El regreso

Retornan a Espita

Ancla 12

El reinicio

Se mudan a Panabá

Al pasar los años la familia se traslada a Panabá, Don José Pérez vende su quinta e invierte llevando consigo un molino industrial de nixtamal, la primera planta de energía eléctrica, el primer proyector de cine Lumiere y aunado a esto pone una de las primeras tiendas de abarrotes “La Popular”, donde su hija continua haciendo las deliciosas tablilla para vender. A través de los años Socorro Pérez trabajó duro para perfeccionar su oficio temporada tras temporada, su reputación creció hasta que sus chocolates recibieron toda la aceptación en la nueva población de Panabá.

Escuchar la historia - Testigo Nereyda Alcocer
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Socorro Pérez Mena, abajo primera a la izquierda

Ancla 13

Inicios

Tercera generación

Un día el joven emprendedor y visionario Miguel Valdez Ávila, al probar las tablillas quedo tan impresionado del rico sabor y la gran cantidad de espuma del chocolate que se enamora del producto y claro de la joven Socorro Pérez; luego de un lindo cortejo se casan procreando 7 hijos.

Miguel Valdez Ávila, Presidente Municipal de Panabá en el desfile del 16 de septiembre de 1957

Ancla 14

Afianzando

La receta de las tablillas orientales

Con el tiempo la demanda de tablillas en la tienda la Popular se va consolidando y cada vez que su primo Cástulo Novelo Ávila tenían la ocasión de un viaje exprés a la ciudad de Mérida aprovechaban para encargarle grandes cantidades de cacao y canela del portal de granos del puesto de Don Navarrete, que luego tostaban en su casa, para moler y entablillar a la luz de las velas como a las dos de la madrugada cuando la temperatura ambiental ayuda a moldear las tablillas.

Viaje a Mérida 1959

Ancla 15

Doña soco como ya le decían de cariño rompió varios molinos durante su vida cuando se tomaba largas jornadas moliendo cacao, a sus hijas Margarita y Socorro al tener entre 10 y 12 años las solía poner a moler cacao los fines de semana, para que aprendan el oficio.

Enseñando

con el trabajo cotidiano a sus hijas

Ancla 16

Hasta que el resultado de tanto esfuerzo comenzó a dar resultados y el bienestar va llegando su familia al consolidárse como destacados ganaderos del oriente del Estado.

 

Para la década de 1970 Las tablillas ya fueron relegándose para el consumo del hogar y ya nunca más como un producto comercial.

El sueño

que empieza a rendir frutos

Don Miguel Valdez Ávila en su rancho

Ancla 17

Rosa Mariela Valdez Pérez la más pequeña de las hijas aprendió la receta cuando en las pequeñas reuniones familiares ayudaba a moler la pasta de cacao con su marido en casa de su mama doña Socorro Pérez.

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Es a través de ella que llega la receta a sus hijos, los biznietos de Doña Clemencia Mena Duran; que en 2016 deciden lanzar de nuevo esta emblemática receta icono del oriente de Yucatán, con una imagen clásica y tradicional recordando aquellos días cuando su

 bisabuela Clemencia pudo conseguir su primer tablilla perfecta hace ya 110 años y también para rememorar el aniversario número 100 del natalicio de su abuelita Socorro Pérez, a modo de homenaje y rescate de las tradiciones de su amada tierra oriental es que viven aún hoy con el recuerdo del rico sabor del chocolate del oriente de Yucatán.

El legado

pasa a la cuarta generación

Ancla 18

Sus biznietos como los centinelas de su legado continúa en honor de su abuelita y bisabuelita el arte de la chocolatería, montan en la ciudad de Mérida una pequeña planta equipada con modernos equipos  utilizados para mantener estrictos controles de producción y calidad, respetando la receta original familiar realizada por primera vez en 1906.

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Su calidad se proyecta con un  logotipo que incluye el retrato original de Clemencia Mena Durán, símbolo de sus Inicios humildes, con una tradición familiar llena de historia y pasión por su tierra oriental.

Continuamos

forjando la historia familiar

Ancla 19
La tradición de nuestra tierra 
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