


La tradición de nuestra tierra
Sobre Nosotros

En las llanuras del oriente de Yucatán, región de campos siempre verdes, panoramas bellísimos, con el cielo divino, siempre diáfano y sereno, eternamente limpio y azul, suelos de extrema dureza blanca que desde 1900 abrazaron las raíces ancestrales de la gran familia de Clemencia Mena Durán precursora de la receta del chocolate Real Especial, primero en Sucilá, luego en Espita, después en Panabá, hasta que su linaje llego a la capital de Yucatán. Las majestuosas fuerzas de la naturaleza formaron a las primeras generaciones de este gran linaje que atesoro la receta del chocolate oriental, guiados por su espíritu de progreso, hoy seguimos forjando el camino para que las nuevas generaciones conozcan el sabor del auténtico Chocolate Real Especial del oriente de Yucatán, la tradición de nuestra tierra.
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Real Especial es un chocolate de mesa inspirado en la receta original familiar que Doña Clemencia Mena Durán desarrollo y estuvo perfeccionando durante toda su vida aun cuando vivía en la casa de la esquina de los dos soldados a principios de 1900, ideo una forma de ayudar al gasto familiar mejorando sus tablillas orientales para poder venderlas y competir con otros chocolates de la ciudad de Mérida, creo un chocolate que no lleva mezcla de azúcar, elaborado con cacao tabasco de primera clase sin cascarilla y con una equilibrada proporción de fina canela, era común en Yucatán denominar a esta clase de chocolate como “Especial”.
El chóclate Real Especial se describe como doblemente más fuerte y más aromático que cualquier otro chocolate de mesa del mercado, ya que su anatomía es la del tipo de chocolate que solían hacer los pueblos del oriente de Yucatán, hecho de forma artesanal sin saborizantes ni conservadores añadidos.
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Estamos decididos a cambiar la percepción del chocolate de mesa para transformarlo a una verdadera pasión, proyectarlo con la imagen de un producto real, de lujo, con tradición y calidad, misma que se merece como la bebida nacional que es desde tiempos prehispánicos.
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En estas circunstancias el chocolate para nosotros toma el lugar del vino en España, del whiskey en Irlanda, la cerveza en Alemania, la cidra en Francia y las otras mil bebidas fermentadas con que el hombre principia mitigando los incentivos del hambre y concluye por adquirirse la dipsomania alcohólica que conduce a tantos desgraciados a los manicomios, las penitenciarias y hasta el cadalzo.
Laurencio grillo 1885
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